Vivía con una sensación constante de alerta, como si algo malo fuera a pasar todo el tiempo. Había probado muchas cosas antes de llegar con Paloma, pero nunca había logrado entender realmente lo que me pasaba. En terapia empecé a identificar mis detonantes y a tener herramientas concretas. Hoy sigo teniendo ansiedad, pero ya no me domina.